- Have you ever seen the rain? - Me preguntó.
Y esa noche el cielo se venia abajo como si nunca mas fuera a llover.
Le sonreí mientras su mano temblorosa prendía mi cigarrillo.
Lo veía todo en sus ojos, pero no me animaba a mirarlo.
Sin buscarlo lo encontré, en un lugar de esos en los que a menudo no se encuentra a mucha gente, un lugar de esos en los que la vida pasa de golpe y te abandona hasta tu sombra.
Quien lo hubiera pensado, un año después. Juntos, solos.
La mayor parte del tiempo yo no dejaba de hablar, pero los silencios a su lado eran soñados y con cada sonrisa que me dirigía el mundo se me venia abajo.
Ahora escuchábamos su música, nuestra música. Y era como si mis palabras estuvieran de paro. Hubiese dado mi vida a cambio de poder contarle todo lo que pensaba en ese preciso instante, todo lo que sentía.
“We are just two lost souls swimming on a fish bowl…” quien me haría creer a mi, que esa frase que le robe seria la que nos marcara a los dos.
Si, éramos dos almas perdidas nadando en una pecera. Éramos dos almas libres, colamadas de sueños, que se habian encontrado por una jugarreta del destino. De esas que no se explican. De esas que se sienten.
Se apoyó en la baranda del balcón, suspiro un par de veces y mientras jugaba con el encendedor se volvió a mirarme con sus ojos en signo de pregunta.
- Nunca - le respondí.
No había razones para mentir, total, ya me había dejado querer y jamás había visto la lluvia de esa forma.
Jamás la había visto así...
Y esa noche el cielo se venia abajo como si nunca mas fuera a llover.
Le sonreí mientras su mano temblorosa prendía mi cigarrillo.
Lo veía todo en sus ojos, pero no me animaba a mirarlo.
Sin buscarlo lo encontré, en un lugar de esos en los que a menudo no se encuentra a mucha gente, un lugar de esos en los que la vida pasa de golpe y te abandona hasta tu sombra.
Quien lo hubiera pensado, un año después. Juntos, solos.
La mayor parte del tiempo yo no dejaba de hablar, pero los silencios a su lado eran soñados y con cada sonrisa que me dirigía el mundo se me venia abajo.
Ahora escuchábamos su música, nuestra música. Y era como si mis palabras estuvieran de paro. Hubiese dado mi vida a cambio de poder contarle todo lo que pensaba en ese preciso instante, todo lo que sentía.
“We are just two lost souls swimming on a fish bowl…” quien me haría creer a mi, que esa frase que le robe seria la que nos marcara a los dos.
Si, éramos dos almas perdidas nadando en una pecera. Éramos dos almas libres, colamadas de sueños, que se habian encontrado por una jugarreta del destino. De esas que no se explican. De esas que se sienten.
Se apoyó en la baranda del balcón, suspiro un par de veces y mientras jugaba con el encendedor se volvió a mirarme con sus ojos en signo de pregunta.
- Nunca - le respondí.
No había razones para mentir, total, ya me había dejado querer y jamás había visto la lluvia de esa forma.
Jamás la había visto así...
con él.

[100% FICCIÓN]