Rápido, rápido. Como si escapáramos de una catástrofe a punto de ocurrir.
Rápido sácame de acá.
Verde, naranja, blanco, negro.
Rápido los colores de la ciudad se van desvaneciendo a nuestro paso.
Rápido se mezclan hasta perder todo sentido.
Rápido, como nosotros corriendo sin lugar alguno al que llegar.
Rápido, rápido.
Las cosas se suceden demasiado desordenadas, atiborradas de sentimientos sin razón de ser.
Preocupaciones, problemas, excesos, demencia.
Demencia, rápida demencia empedernida en perseguirme.
Amarillo, azul, rojo, gris.
Lentamente desaparecen las caras, los cuerpos, las formas.
Formas, formas deformes, como yo, como vos, como todo esto.
Tu mano y un tren.
Tu mano y un tren son todo lo que necesito.
Un viaje.
He viajado con vos tantas veces, tantas veces que ni los dedos de toda le gente alcanzan para contarlas.
No estabas conmigo, estabas en mí, no había posibilidad alguna de que dejaras de acompañarme en mis viajes.
Pero esta vez lo necesito, te necesito, a mi lado, te necesito a mi lado. Tu mano, tu mano.
Tu mano y un tren.
Un tren que viaje rápido, rápido.
Rápido lejos de acá, lejos de todos, cerca tuyo.
Y en la velocidad quizás me encuentre. Lejos de todos, conmigo dentro mío.
Desapareceré al fin de los espejos, dejare de buscarme en las estaciones, solo para encontrarme contigo y conmigo.
En un tren que viaje rápido, lejos de todos, con tu mano, con vos cerca mío y conmigo.
Al fin de todo conmigo…
Siempre conmigo.